Juan Tamariz

"Antón agita la varita mágica y el aire se puebla de estrellas... estrellas que iluminan la realidad con la ilusión, la fantasía, la imaginación. ...Estrellas que producen fantásticas ideas llenas de creatividad (no en vano el mago está considerado uno de los magos más creativos del mundo. Sus juegos con muelas, ranas, navajas, botones, sopas de letras, abejas o pulpos están entre lo más insólito, asombroso y mágico que yo nunca he visto). ...estrellas que se transsforman en cajas y hórreos donde Antón viaja, aparece, desaparece o se transforma. ...estrellas que emiten gases hilarantes que hacen que hasta una cabeza decapitada se ría, que un muñeco,(ya legendario en su tierra gallega: Facundo) hable y sentencie, y nos haga reir y reir, a veces con su sorna, otras con su agudeza, las más, con su ternura. ...estrellas que hacen difuminarse: hasta desaparecen motos en el aire, cartas en la mano , tristeza y aburrimientos, en el alma y en el espíritu. ...estrellas que hablan y que susrran a Antón el secreto de las cartas que se piensan, de los dibujos o fotos que se van a pensar, de los deseos, inquietudes y sueños de los espectadores. ...estrellas que forman estrellas para adornar su puntiagudo gorro de Merlín ilusionado e ilusionante. ...estrellas que hacen brillar su amistad (Y yo doy fe de ello: ¡vive el cielo!). ...estrellas que dan fuerza a sus esfuerzos, sus teatros-carpa, sus trailers casi volantes, su caminar de aquí para allá llenando de misterio hermoso de lo imposible a todos los que aun, lo creen posible. ...estrellas de ilusión y vida, de esfuerzos y pasión por su arte, de genio y fantasía, de arte de encantamiento que nimban (no hay más que mirar) al cabeza de ese queridísimo amigo, admiradísimo creador y grandísimo mago que es Antón. Y todas esas estrellas juntas, pueblan el firmamento de su magia. Y todas descienden, algunas noches de luna llena, alguna noche de lobos, a un campo gallego, a reunirse con otras estrellas. Y para formar así, todas juntas, un legendario campo de estrellas (Compostela), una visión antigua y mágica de la vieja ciudad, una ensoñación de polvo de estrellas, donde hoy se dirige el caminode Antón, el Camino de Santiago. La Ciudad estaba bajo el encantamiento, a decir verdad, la luz venía del Mago Antón. Y fue así. Toda la noche se oyeron nacer estrellas.
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Esto es la reproducción exacta de algunos de los recortes de Prensa, tal y como salieron en su día en cada uno de los periódicos y revistas. Las palabras aunque transcristas desde el periódico lo hacen fielmente a lo que fueron.